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Violencia contra las mujeres

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la violencia de género como la violencia específica contra las mujeres, utilizada como instrumento para mantener la discriminación, la desigualdad y las relaciones de poder de los hombres hacia las mujeres.

Las Naciones Unidas, en el artículo 1 de la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, definen la
violencia contra la mujer como todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública o privada.

Ciclo de la violencia

Esta teoría plantea que la violencia de género se da en un ciclo que comprende tres fases, si bien éstas varían en duración e intensidad en una misma pareja y en diferentes parejas.

Acumulación de la tensión Esta primera fase se caracteriza por agresiones psicológicas, cambios repentinos e imprevistos en el estado de ánimo, incidentes “menores” de malos tratos (pequeños golpes, empujones)
por parte del agresor hacia la víctima.

Estallido de la tensión. En esta segunda fase cuando la tensión de la fase anterior llega al límite, se produce la descarga de la misma a través de maltrato psicológico, físico o sexual grave. Funciona como una descarga de todo lo anteriormente acumulado.

Luna de miel. En la tercera fase no hay tensión ni agresión, el hombre se arrepiente y pide perdón a la víctima, prometiendo que no volverá a suceder. Es en este período cuando es más difícil para la mujer tomar la decisión de dejar al agresor, ya que está en un período de luna de miel.

Secuelas de la violencia de genero

La violencia de género es una experiencia capaz de producir toda una constelación de sintomatología psicológica. Si bien cualquier victimización puede producir efectos psicológicos, en el caso de las mujeres maltratadas por su pareja el impacto de ésta se incrementa debido a las siguientes características: la violencia a menudo consiste en una combinación de actos abusivos de tipo físico, psicológico y/o sexual, suele tener un carácter progresivo y crónico, se
produce de forma repetitiva e intermitente y ocurre dentro del propio hogar y por aquella persona con la cual se convive diariamente.

  • Depresión o tristeza intensa
  • Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT)
  • Abuso o dependencia de sustancias
  • Baja Autoestima
  • Inadaptación general
  • Suicidio o ideación suicida
  • Menor capacidad de pensar, dificultad para concentrarse e indecisión
  • Fatiga o pérdida de energía casi todos los días
  • Pesadillas o imágenes mentales que irrumpen en la mente
  • Frecuente desvalorización y culpa, pensamientos negativos y poco realistas sobre si misma
  • Sensación de alerta constante

Tipos de violencia de género

La violencia de pareja tradicionalmente ha sido clasificada en violencia física, sexual y psicológica, en función de la naturaleza de los actos ocurridos durante los episodios de violencia. Sin embargo, recientemente han aparecido nuevas tipologías de maltrato como los comportamientos controladores.

Maltrato físico: Suele definirse como el uso intencional de la fuerza con potencial para causar la muerte, una incapacidad, lesión o daño.

Violencia sexual: Incluyen cualquier intimidad sexual forzada o no consentida, producida contra la voluntad de la víctima y sin su consentimiento e incluye amenazas, intimidación, coacción y/o indefensión.

Agresión psicológica: Comprende actos tales como extorsiones o amenazas y tácticas coercitivas entre las que destacan la humillación, el control y el aislamiento de los amigos y familiares, así como el control económico.

Comportamiento controlador: Consiste en un acoso constante o comportamiento amenazador que abarca actos como seguir a una persona, aparecer en casa de la persona o su lugar de trabajo, acosar mediante llamadas telefónicas, dejar mensajes escritos u objetos y destrozar propiedades de la víctima.

Cyberstalking: Este tipo de violencia se ha definido como el uso de las nuevas tecnologías para amenazar o acosar de forma repetida mediante el correo electrónico u otras formas de comunicación empleando las nuevas tecnologías que tienen como consecuencia que la mujer tema por su seguridad.

Tratamiento

El tratamiento dependerá de en qué momento y fase se encuentre la mujer. Nuestros objetivos no serán los mismos si nos encontramos con una adolescente que está en una relación de violencia, que si se trata de una mujer con dos hijos que ha puesto fin a la relación de maltrato.

No obstante, de forma genérica podemos decir que una parte esencial del proceso es la de empoderar a la mujer, nos centraremos en que la mujer recupere la capacidad de hacer frente a la situación de maltrato.

Otro aspecto importante dentro de la terapia es acoger a la víctima en un espacio que pueda sentirse segura para que pueda trabajar sus problemas y dificultades. Teniendo en cuenta los tiempos y ritmos únicos de cada persona. Además, ayudamos a la mujer a tomar conciencia y legitimizar sus emociones.

Será necesario también abordar el trauma vivido.

Lo que buscamos en terapia es que la mujer pueda:

  • Establecer relaciones de pareja basadas en la igualdad.
  • Defenderse ante posibles agresiones futuras.
  • Llevar una vida libre de malos tratos.
  • Recuperarse de las secuelas sufridas por la violencia.